Volvemos a la actividad y lo hacemos con dos juegos de mesa muy divertidos. ¿Dos juegos de mesa en la misma entrada? ¿Nos hemos vuelto locos? ¡No! El motivo de poner estos dos juegos de mesa es porque se basan en dos de los factores más divertidos que puede tener una partida: las tramas y las paranoias de saber quién miente.
La Resistencia es un juego de HomoLudicus en el que encarnaremos a un grupo de rebeldes en contra de un malvado imperio. Nuestra labor consistirá en realizar misiones para sabotear al régimen, pero ¡horror! tenemos un espía (o varios) entre nosotros que hará lo imposible por impedirlo.

Es un juego básicamente de cartas sin mucha interpretación, en el que tendremos que adivinar por descarte, deducción y viendo las reacciones de los jugadores a las acusaciones quien es el que miente. Además, la responsabilidad de dirigir el grupo y enviar a los rebeldes a las misiones va pasando de mano en mano, así que el riesgo y la necesidad de convencer se elevan. El verse contra las cuerdas conforme pasan las rondas, el intentar convencer a los que no lo tienen claro y las diferentes modalidades de juego le dan mucha vida, es una buena opción tanto para aquellos que no juegan mucho a juegos de mesa como para aquellos que no van tan sobrados de tiempo, ya que las partidas no duran mucho.
Los hombres lobo de Castronegro es un de Asmodee basado en un juego popular al que posiblemente algunos ya hayan jugado (tal vez no con ese nombre) que se basa en lo mismo, pero con estrategias menos elaboradas y más… viscerales. Se basa en prácticamente la misma historia: en un pueblo pequeño, un día alguien aparece muerto. Se averigua que es por un hombre lobo (o varios) que viven escondidos en el pueblo, haciéndose pasar por personas normales. ¿Quién será? En la versión normal hay dos tipos de personajes, aldeanos y lobos, y cada día todos se reúnen para determinar quien ha podido ser el lobo y lincharlo en la mejor tradición rural.

La gracia del juego consiste en las rondas de acusaciones, en el creer que ha sido uno u otro sin un motivo claro, en el acusar por acusar y claro, en el sentenciar sin tenerlo claro, que hará que muchas veces el peor enemigo del aldeano sea el propio aldeano. La versión extendida tiene varios personajes extra con diferentes habilidades, además, pueden jugar hasta 20 personas, lo cual hace que una partida se convierta en un gallinero sin igual.
Son dos juegos baratos, muy fáciles de encontrar y de esos para los que no hace falta llevar muchos kilómetros recorridos en el mundo de los juegos de mesa, así que se convierten automáticamente en dos recomendaciones muy saludables para adquirir por su facilidad de uso y, sobre todo, por hacer que nos acusemos los unos a los otros sin motivos y sin otra intención que el juego. ¡A acusarse se ha dicho!