Frankenstein Faktory
Era un noche oscura y lluviosa, rota únicamente por la luz de los relámpagos que quebraban el cielo, en lo que tal vez era una demostración de la ira de Dios por la atrocidad que se estaba cometiendo en aquel castillo convertido en cadena de ensamblaje. El látigo del capataz chasqueaba en el aire mientras los tambaleantes operarios, aún adaptándose a una existencia que no habían pedido, trabajaban lo mejor que podían en aquel taller de perdición:
- ¡Vamos haraganes! ¡Trabajad o sentiréis la ira del Doctor Frankenstein!
El rayo cae sobre el campanario, toda la potencia de la electricidad se transmite y cae directamente sobre el futuro candidato a engrosar la lista de creaciones del Doctor, toda la magnitud y el poder de sentirse tan…
Tan vivo.
El despertar es tal vez la peor parte. El volver a notar los músculos responder torpemente a las ordenes de un cerebro aún adaptándose a la vuelta al trabajo, el no calcular los movimientos. La extrañeza de no recordar que ha pasado. La locura de que tu último recuerdo sea el de tu muerte, y tu primer nuevo recuerdo sea el de tu nueva vida, atada a una esclavitud de trabajo, ayudando a conformar nuevas y horribles creaciones.
La factoría debe de seguir trabajando…

Esto podría ser una introducción al juego de rol que tuvimos la oportunidad de probar este pasado viernes, un juego de rol diferente en el que ya no interpretas a un valiente guerrero o a un oscuro ser de las tinieblas. Bueno, esto último casi casi se acerca a la descripción de tu personaje: un Frankensteiner, una creación del famoso Frankenstein. Pero vamos a poneros en situación y daros más detalles de todo esto antes de seguir avanzando, así que apretaros los tornillos y seguidnos.

