¿Cómo se conocieron tus PJs?
Esta bien, expliquemos pausadamente el título de esta entrada para evitar confusiones. Esto es un clásico: empieza una partida de rol, las fichas están hechas, el contexto ha sido explicado por el DM, todos tienen bebida en sus vasos y los dados a mano. Empieza la narración y tras unos momentos de situarse alguien pregunta “pero, ¿nuestros personajes se conocen?”.
Ah amigo mío, esa es una de las dudas más grandes para todo DM, ¿se conocen de antemano los jugadores o deben de conocerse durante la partida? Algunos optan por un sencillo os conocéis de antiguas aventuras y dejan el resto de la faena para los jugadores, otros reparten historias breves a los jugadores y crean finos lazos de relación entre ellos puesto que, si estamos haciendo una partida corta, interesa perder el menor tiempo posible en presentaciones y dedicarlo a la acción. Con esta entrada pretendemos daros varias maneras de que vuestros personajes se conozcan y se pierda la menos acción posible, como si de citas rápidas estuviéramos hablando: ir al grano sin perder la noción de quien tienes a tu lado.

Una figura superior propone la aventura: en este caso tendríamos dos posibles variantes que se me ocurran, que los jugadores no se puedan negar porque sea una orden (el principio de autoridad que da el Príncipe de Vampiro, el Rey de Dungeons and Dragons o simplemente el jefe de la empresa) o que a los jugadores les interese hacer la aventura por el posible premio, ya sea un botín suculento, unas expectativas de futuro favorables…
Con el primer caso nos podemos encontrar con el hecho de que los jugadores tengan que aprender a convivir forzosamente, lo cual acorta el tiempo de presentaciones (no me importa quien seas tu, acabemos esto de una vez) pero cualquier cosa que distraiga a los jugadores de la misión será secundario, por lo que puede que la aventura acabe siendo un poco “sobre raíles”. Con el segundo caso el problema es que el botín tiene que ser suficientemente interesante para todos, pero no tanto como para que les pueda la ambición y se apuñalen a la primera de cambio.






